sábado, 23 de enero de 2010

No puedo sacarte de mi cabeza

ME DUELE


Ofrecer amistad al que pide amor es como dar pan al que muere de sed.

El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar.

El amor jamás reclama; da siempre. El amor tolera, jamás se irrita, nunca se venga.


La paradoja del amor es, ser uno mismo, sin dejar de ser dos.

El deseo muere automáticamente cuando se logra: fenece al satisfacerse. El amor en cambio, es un eterno insatisfecho.

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